Visión de la Memoria de Tomas Tranströmer
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TOMAS TRANSTRÖMER
NÓRDICA LIBROS
“Mi vida. Cuando pienso estas palabras veo frente a mí un rayo de luz. En una aproximación mayor, el rayo de luz tiene la forma de un cometa, con cabeza y cola. La extremidad más intensa, la cabeza, es la infancia y los años de crecimiento. El núcleo, su parte más densa, es la más temprana infancia, en la que los rasgos más importantes de nuestras vidas se definen”
Hablar de la infancia y de esas primeras luces que conforman lo que seremos a lo largo de nuestra vida es algo, que tras la lectura de este breve texto autobiográfico, que lejos de volcarse en una narración pormenorizada, veloz o llena de momentos grandilocuentes, se acerca a un cuento contado en voz baja, donde Trantrömer nos deja en una esquina de la mesa un trozo de un mapa, el de la infancia de este poeta sueco, reciente ganador del Nobel de Literatura en 2011. Ese trozo de mapa que marca cada punto con la luminosidad de quien relata con la sencillez del habla en estado puro, cómo se forma la voz de un niño que creció con un mundo propio alejado de ciertas convenciónes.
Sus narraciones son destellos, plomazos que se esconden tras una voz extremadamente personal, anclada en el vacío que se forma en la infancia. Ese reducto donde nos formamos, donde el yo que seremos posteriormente toma forma, y se lanza en varias direcciones. En esas narraciones breves, capítulos fugaces donde el Nobel nos habla de las diferentes escuelas por las que pasó; la separación de sus padres; numerosos recuerdos familiares en ese hogar donde el podía refugiarse, ya que la escuela en ocasiones se mostraba como otro mundo, otra realidad donde en ocasiones, se podía sentir libre y en otros, era el espacio público donde podía suceder de todo; además, habla de la guerra, en su caso, ya con nueve años sabía que debía ir con los Aliados (aparece en una de sus primeras lecturas ya que leyó el Martirio de Polonia y le quedó claro), o porque en su casa, por las noches se escuchaban en la radio las emisiones de la BBC. Transita por demasiados terrenos que deberían haber sido distintos, o alejados de la vida de un niño de forma tan temprana como ese capítulo llamado Exorcismo, ese fragmento de vida o tiempo que relata como llegó a sufrir una angustiosa depresión, y no sería en una sola ocasión, pero aunque llegó a pensar que habitaba en el Infierno, como bien cuenta, en realidad, él afirma que era un Purgatorio:
“…lo que sucedía era demasiado terrible como para mencionarlo. Yo estaba rodeado de fantasmas. Yo mismo era también un fantasma. Ese fantasma iba a la escuela cada mañana y participaba de las lecciones sin revelar su secreto. La escuela se había vuelto un espacio de libertad: allí no había la misma angustia. Era en la vida privada donde aparecía.”
Pero como no siempre el dolor está presente, a lo largo de estas páginas que magistralmente Nórdica Libros ha decidido acercarnos y traducir para el público en español, el pequeño Tranströmer, porque sí, en este breve y maravilloso libro sobre un modo de entender la infancia, se dan cita los monstruos y demonios de cada niño, los que se escondían en el armario o debajo de la cama o aquellos que moraban dentro de cada uno, esos sin duda eran los peores, pero los que nos hacían mas fuertes, los otros solo con encender la luz, se iban.
Y en esos momentos de luz, el poeta se sumerge en el conocimiento. Los capítulos en los cuales habla de sus pasiones, de las visitas al Museo de Historia Natural, ese templo en el cual cada visita era un día para celebrar, su fascinación era al que un trabajador del museo le permitía el acceso a zonas restringidas para el público. Y es, en todos estos trayectos personales, incluso en esos momentos de necesitada soledad en los cuales, el yo de cada uno va a apareciendo, al igual que aparece la lectura a medida que avanzan los años, la literatura y la poesía, no sólo las ciencias fascinan al poeta sueco. Uno de mis capítulos favoritos de este estupendo legado, es el relativo a la descripción de la biblioteca que visitaba con asiduidad, las lecturas, la rabia al no poder acceder a lecturas limitadas única y exclusivamente para adultos, o como, ya mencionado anteriormente, leyó en una noche el Martirio de Polonia. Y ya, en lo que podemos considerar la escuela secundaria o el bachiller, se abre la poesía a través de clásicos latinos como Horacio o Catulo.
Todos estos datos, significativos o no, depende del lector que se acerque a Tranströmer, porque cada uno de nosotros, buscará en el diversos motivos de encuentro o conocimiento. Y en esto reside la magia de poder entrar en la vida de un hombre, en tomar prestado lo que nos haga más partícipe de su vida. Y que, a fin de cuentas, también enriquecerá la nuestra. Esa, que ya está conformada de diversos espejos, como los que vislumbra este poeta, este niño, este hombre.
“Dentro de mí llevo mis rostros anteriores, como un árbol lleva los anillos de la edad. Es la suma de ellos lo que es «yo». El espejo ve solamente mi rostro ulterior, yo conozco todos mis anteriores.”



