Poemas selectos de Franz Baermann Steiner
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Un viaje a Jerusalén, un viaje y el poeta se reencuentra con una identidad perdida, la judía. Desde ese momento este poeta checo pasó a considerarse un oriental nacido en Occidente, lo que marcaría por una parte su experiencia como antropólogo y sus ideas políticas, pero al mismo tiempo su poesía, de la que Celan dijo que fue uno de los poetas “más originales e importantes de la Alemania de este siglo”.
Franz Baermann Steiner, fue un erudito, etnólogo, ensayista y poeta. Formó parte del Grupo Libre de Praga; se traslada a Viena pero al poco tiempo se convierte en un hombre exiliado frente al avance del nazismo, se refugia en Londres donde continúa sus estudios. En 1941, sus padres son deportados al campo de concentración de Theresienstadt y mueren a los pocos meses en el de Treblinka, sin que Baermann lo sepa hasta tres años después, decae su salud notablemente. Fue nombrado profesor de antropología social en Oxford, pero su muerte fue prematura, en 1952, dejándonos sin una continuación no sólo vital, sino poética importante.
El volumen que Pre-Textos ha editado sobre la obra de Baermann, con un estupendo prólogo de Jaime Siles, nos regala la figura, imagen y la poesía de un poeta, creo que no muy abordado por lectores en general, pero en particular, de poesía. Su figura, como bien afirma Siles en el prólogo se ha ido recuperando poco a poco. Y nos trae a un maestro del ritmo, un ritmo libre que se cuestiona sin cesar el funcionamiento del tiempo y la memoria, y eso se nota en la primera parte de este conjunto de poemas selectos. El se planteaba el tiempo como un lugar donde se regresa, muchos tiempos donde habitar, de hecho se planteaba “¿De dónde sale la idea de que debe de haber otros puntos en el tiempo entre dos puntos arbitrarios?”. Habla de regresos, quizás de despedidas. Puede que esa situación de refugiado, exiliado y la pérdida de su familia le hiciera situarse en continuos regresos, entre ellos, al de su lengua, la alemana. Como una oda a lo que se establece en un sinsentido.
“¿No exclamó la voz: dónde estás, dónde estás?
Ay, entre seres humanos me encuentro.
Muchos de ellos hay, y en torno a casi todos, una casa.
A veces, canciones escuché, se desvanecieron las palabras;
en camino estoy.”
Su poesía parte de una gran capacidad para el regocijo, pero sin dejar de lado esa profundidad al hablar del conjunto de la humanidad. Se adentra en esa segunda parte en otro concepto de la visión de lo que le sucede, hay muchos matices pero entre ellos, una concepción de la mortalidad y esa preocupación por el alma, por el tiempo que recoge el alma.
“me he cansado de vosotros.
Ahora me inclino sobre el sediento margen del jardín”

Su poesía pasa por el tamiz de la poesía china, Holderlïn, Rilke, hay resquicios de poetas franceses, de la poesía española (Lorca, sin ir más lejos), pero lo que no se puede negar es que la poesía inglesa está muy presente en su obra, que da buena muestra de la melancolía que le sumerge en su tradición occidental, también en la oriental, pero que no deja de lado la quietud inglesa. Pero Baermann no dejó de ser un poeta del dolor, y aunque en su poesía se puede observar esa capacidad para el regocijo, su pena no se aliviaba con los momentos de paz. Hizo del dolor el sinsentido que le llevó a grabar tan maravillosos poemas. Y a soñar, porque el sueño se manifiesta y vagabundea por toda su obra como reflejo y forma de acceder al pasado:
“Nombrar, nombres sobre los que tú, con todos los viejos honores
reflexionas,
como si fueran sueños.”
Pero me quedo con Kafka en Inglaterra, aunque sé que hay poemas que son cumbres dentro de su poesía, como es Plegaría en el jardín, donde habla de la tragedia de la Shoa, pero éste en concreto, el de Kafka plantea una invitación al diálogo coloquial y nos dibuja un trasunto de si mismo, un acercamiento a su situación, pero no mencionaré verso alguno, mejor descubrirlo en el libro.


